Al llegar al punto de encuentro, vi rostros muy conocidos mezclandose con el tuyo , pero no te logré divisar al inicio, sólo lo hice después de observar a mi alrededor por unos cuantos minutos. Sentado y yo a tu lado, escuché una sinfonía proveniente de tu oreja y, al darte cuenta que no lograba comprender lo que sucedía, trataste de explicármelo lentamente, y fui siguiendo las palabras que tarareabas el son de la melodía.
Al cabo de un rato, tus manos empezaron a tocar una guitarra y mis ojos solo seguían los tuyos que miraban al vacío y que, de rato en rato, se cruzaban con los mios. Luego de un par de conversaciones colectivas y un par de saltos, comenzaron los juegos. No logré acercarme lo suficiente a ti mientras corrías tratando de pasar la pelota y meterla al arco a la vez, y yo simplemente observaba y hablaba, sola o con alguien, mientras miraba a todo el mundo y pensaba. No pude evitar desvestirme cuando llegué al agua, me cubría una ropa interior mas grande de lo habitual, como si fuese una ropa hecha especialmente para ese momento, y jugué contigo y todas las demás personas que se encontraban con nuestro grupo. Al salir del agua estaba lista para lo que que seguiría a continuación.
Estaba ya completamente vestida y con el pelo goteando agua que mojaba mi espalda. Al ver tu rostro enseriarse me acerque a ti, sabía que lo que estabas viendo no era de tu agrado y concluí en sacarte de ahí. No ofreciste ningún tipo de resistencia. Sin tener que tomarte de la mano, me seguiste y ambos podíamos ver como, arriba de nuestras cabezas, el sol comenzaba a ocultar la mitad de su rostro.
Caminábamos y, a la vez, mirábamos a otros seres completamente distintos a nosotros: algunos con 4 piernas y otros con ojos completamente separados, eran como animales que hacían ruidos completamente extraños, como lenguajes pero incomprensibles para nosotros dos. Yo los miraba y me acercaba a ellos, no podía evitar que todos me causaran ternura con esos rostros tan bellos y adorables. Sentía tu mirada cada vez que me apartaba de tu lado y abrazaba cada uno de esos momentos.
Continuamos caminando pero ahora el ambiente era diferente, el sol estaba al frente de nuestros rostros y calentaba nuestros cuerpos, escuchábamos cantos de aves y nos mirábamos y tocábamos el uno al otro. Sentía tus manos en mis hombros de vez en cuando y las mías en tu pecho, pero en ningún momento nos mostramos afecto. A veces me mirabas con curiosidad y me retabas, querías que corriéramos dentro de aquellos edificios y lo hicimos. Jugamos y conversamos, me contaste parte de tu historia y yo la mía, sentíamos la atracción de nuestros cuerpos pero nunca sedimos a nuestros impulsos. Fingías no quererme y yo hacía exactamente lo mismo.
El cansancio me venció y tuve que sentarme, seguiste tu camino, pero al voltearte y verme tendida, sólo dudaste un rato y regresaste conmigo. Sabías que poco a poco ese día se iba acabando, solo quedaba una pequeña parte del sol a la vista y el día se terminaba. Tuvimos que partir muy pronto.
De regreso con la multitud, nos miramos y al sentir tus manos chocar con las mías, te jale hacía mi y te abracé, y así sentimos que nuestro mundo se detuvo y fue eterno. Olía tu cuerpo y tu el mío, sentimos nuestros corazones latir rápidamente y nuestra mente se puso en blanco pensando solo el uno con el otro. Tus manos rodeaban mi cintura y mis brazos sobre tus hombros no dejaban de apretar tu cuerpo fuertemente contra el mio, mis brazos llegaron poco a poco a tu cintura y nos quedamos abrazados mirando al rededor mientras veíamos a esa multitud despedirse. Nuestros cuerpos se separaron y el tiempo volvió a correr más rápido que antes y cuando te volví a ver, fue sólo a través de una cristal empañado y sucio mientras caminabas y te despedías sonriendo, tan adorable como siempre.
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